Poemario

En esta sección presentamos un elenco de poemas en torno a la virgen María. Los primeros cristianos, fueron conscientes de la tarea de mediación de la señora. La sensibilidad de los pueblos, a lo largo de la historia, ha querido agradecer tanto bien, lo más bello que ha podido salir del corazón humano, expresado en el arte de las palabras. Verso y prosa se aúnan para expresar la cercanía a la virgen. La estética de las palabras modela las virtudes de María y así las ofrece a las generaciones, presentándola como modelo y referencia de vida. Que disfrutemos de estos poemas, que los vivamos y los transmitamos a nuestros hijos.

¡Oh hermosura que excedéis! (Sta teresa de Jesús)

¡Oh hermosura que excedéis
a todas las hermosuras!
Sin herir dolor hacéis,
y sin dolor deshacéis,
el amor de las criaturas.
Oh ñudo que así juntáis
dos cosas tan desiguales,
no sé por qué os desatáis,
Pues atado fuerza dais
a tener por bien los males.
Juntáis quien no tiene ser
con el Ser que no se acaba;
sin acabar acabáis,
sin tener que amar amáis,
engrandecéis nuestra nada.

SÁBADO DE GLORIA

Sábado.
¡Ya Gloria aquí!
Maravilla hay para ti.
Sí, tu primavera es tuya.
¡Resurrección, aleluya!
Resucitó el Salvador.
Contempla su resplandor.
Aleluya en esa aurora
que el más feliz más explora.
Se rasgan todos los velos.
Más Américas, más cielos.
Ha muerto, por fin, la muerte.
Vida en vida se convierte.
Explosiones de esperanza.
¡A su forma se abalanza!
Por aquí ha pasado Aquel.
¡Viva el Ser al ser más fiel!
Todo a tanta luz se nombra.
¡Cuánto color en la sombra!
Se arremolina impaciente
la verdad. Triunfe el presente.
Alumbrándome fulgura
ya hoy mi suerte futura.
Magnífico el disparate
que en júbilo se desate.
El Señor resucitó.
Impere el Sí, calle el No.
Sí, tu primavera es tuya.
¡Resurrección, aleluya!
Sábado
¡Gloria!
Confía
toda el alma en su alegría.

Jorge Guillén (1893-1984)

LA VISITACIÓN
¿Dónde por tierras extrañas, 
Virgen con tanto fervor? 
-Dónde me lleva el Señor 
que yo llevo en mis entrañas. 
-¿Cómo es posible llevar, 
Virgen, al que os lleva a vos? 
-Como el que me lleva es Dios, 
que ha querido en mí encarnar. 
-Pues ¿cómo por las montañas 
lleváis a tan gran Señor? 
-Mas, lo lleva el grande amor 
que lo trajo a mis entrañas. 
-Parece en vos cosa nueva, 
Virgen, ir apresurada.

-Hácelo el ir abrasada 
del amor del que me lleva. 
-Pues ¿luego a tierras extrañas 
os lleva sólo el amor? 
-No, que todo es del Señor 
que yo llevo en mis entrañas. 
-Ya sé que os lleva el doncel; 
mas ¿dónde vais a aportar? 
-Voy con Él a visitar 
a mi parienta Isabel. 
-¡Oh, qué cosas tan extrañas, 
que al siervo sirva el Señor! 
-Esto y más hace el amor 
del que llevo en mis entrañas.

Juan López de Ubeda (s. XVII).

A LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN DE NUESTRA SEÑORA

«Virgen pura, si el sol, luna y estrellas»

Si ociosa no, asistió naturaleza
incapaz a la tuya, oh gran Señora,
Concepción limpia, donde ciega ignora
lo que muda admiró de tu pureza. 

Díganlo, oh virgen, la mayor belleza 
del día, cuya luz tu manto dora, 
la que calzas nocturna brilladora, 
los que ciñen carbunclos tu cabeza.

Pura la Iglesia ya, pura te llama 
la escuela, y todo pío afecto sabio 
cultas en tu favor da plumas bellas

¿Qué mucho, pues, si aún hoy sellado el labio, 
si la naturaleza aun hoy te aclama 
virgen pura, si el sol, luna y estrellas?

Luis de Góngora y Argote

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